Desastre y pérdidas por más de 30.000 millones de dólares y probablemente cinco años para reconstruir el vecino país de Chile. El fatídico terremoto y los maremotos que asolaron su territorio y costas ha producido, según muchos entendidos, más daño que si hubieran sido atacados por fueras bélicas conjuntas des supuestos países enemigos. El buen Piñera, empresario de polendas, tenía planificado emprender el rápido ingreso de Chile en el primer mundo (léase desarrollado), y seguramente terminará su mandato poniendo ladrillo sobre ladrillo en afán de reconstruir su país. Lo anunció con todas sus letras: “Tenemos que aplicar una economía de guerra”. En cierto modo tendrá que distraer y/o posponer los programas y dineros esbozados para labrar el desarrollo de esa nación. En fin, son los insondables vericuetos de la vida y de los flagelos de la naturaleza que juegan crueles pasadas a cada uno de los 6 mil millones de terrícolas que pueblan el globo.
Esto, por supuesto, no es una simple lucubración, sino la comparación somera con hechos bélicos actuales y, sobre todo, la opinión de militares de carrera que, por lógica, tienen que ver mejor estos hechos que nosotros, simples legos, en estas conflagraciones.
ESCRITO POR ERNESTO SÁNCHEZ SARMIENTO


