No soy un moralista y perfeccionista a ultranza, pero concuerdo que si alguien sabe que por ocupar un determinado cargo tiene que andar con pies de plomo, pues debe hacerlo. Hablemos sobre el caso del director de la Policía, general Hidalgo. Concordemos primeros que es un ser humano y sobre todo varón (es decir, con inclinaciones casi instintivas y genéticas hacia la infidelidad, como dicen los entendidos y ciertos horóscopos) para hacer lo que el mayor porcentaje de los hombres lo hace, pero de allí al escándalo por falta de previsión, hay mucho trecho. Además, allí están los reglamentos que tienen que aplicarse desde la cúpula hasta el último hombre del cuerpo. Y hasta aquí nomás porque no queremos seguir echando leña al fuego.
ESCRITO POR ERNESTO SÁNCHEZ SARMIENTO


